Ir al contenido principal

La valentía y el amor de Jesús no se escudan en justificación.

   


    Jesús no fue un personaje fácil de lidiar tanto para los religiosos de la época como para la política instituida, peor aún para una sociedad que se encontraba en medio de una guerra de tres culturas, la romana, la griega y la judía. Todas entre sí trataban de alguna manera de imponer sus creencias políticas y religiosas. De allí que Jesús irrumpe en medio de una sociedad convulsionada por estos aspectos, situación muy parecida a la que vive la iglesia y sus pastores hoy en día a través de la globalización.

    Uno de los primeros tragos que se beben a través de una lectura concienzuda de los evangelios es despojarnos en nuestra mente de un Cristo permisivo, pasivo y sin emociones. Su mensaje desde sus inicios penetra muy fuerte en la sociedad de sus días no porque desea acomodar el evangelio a la cultura, sino todo lo contrario, al estudiar la vida de Jesús veremos que Él no esperó que el sanedrín levantara la voz primero, fue Jesús quien lo hizo con enorme valentía. Es tan poderoso el mensaje de Jesús que establece parámetros que lo cambian todo e inclusive que quienes lo sigan obedecen a las normas de un reino y son llamados miembros ciudadanos del Reino de Los cielos.

     Por tanto, El Maestro nos deja ver que sus intenciones no son las de perfeccionar las escrituras, ni ponerlas en contexto cultural, social o político, peor aún negociar con el pecado. Es todo lo contrario, dio profundos mensajes a través de sus parábolas referentes a la aplicación correcta de los estamentos del Reino de Los Cielos y la aplicación de las normas morales de este.

    Su mensaje estaba lleno de un profundo amor que va más allá de lo entendible por el hombre. Jesús a pesar de hacer miles de milagros su preocupación máxima no fue las riquezas ni la mejoría de calidad de vida, peor negociar con minorías o mayorías simplemente su mensaje es, fue, ha sido y será eternamente el de salvar almas del castigo eterno.

    Un error muy común hoy en día es tratar de ajustar la teología a lo que llaman una ¨necesidad de reinterpretación¨o actualización de las escrituras. Pero decir cosas como estas pueden llevar a una confusión muy profunda, sería como volver a aquella teología donde el papado prima por sobre la palabra de Dios ¿por qué? Porque según este criterio la razón humana debe de sobreponerse a las escrituras. Sin embargo, como dice un conocido lema hermenéutico, la Biblia se interpreta con Biblia, y como ella dice de sí misma La Biblia no es de interpretación privada, ella tienen el principio en sí misma para enseñar e impugnar la razón , sus verdades son eternas Mateo 5:17-20 Sin embargo, existen corrientes muy de moda el día de hoy como por ejemplo el evangelio de la prosperidad que no es otra cosa que un hijo putativo de la llamada teología liberal.

    La teología liberal que promulgó temas como la actualización de las escrituras tienen el mismo propósito el día de hoy que en siglos pasados, secularizar la iglesia e insertar a esta en la cultura y no lo contrario, alejándose del principio primordial que significa ser iglesia, separarse del ¨mundo¨ y del pecado , un principio fundamental de los teólogos liberales es que se debe cauterizar el estándar moral bíblico, de allí que la iglesia debe dejarse impactar por el mundo y ya no impactar al mundo con el evangelio, esta filosofía fue inspirada en la mente de filósofos como Kant, o el deísta Reimarus y en especial Friedrich Schleiermacher, por ello la llamada teología liberal no es otra cosa que una corriente filosófica más que una teología, se nutre de la ilustración y toma de ella la confianza en la razón y el progreso, y del idealismo, aprovecha el camino hacia la interioridad y la idea de la libertad religiosa. El mayor problema de esta filosofía con tintes de teología es que llaman a los milagros de la Biblia mitos y supersticiones, porque la razón humana debe de primar para poder interpretar las Sagradas Escrituras. Esto es muy peligroso, ya que por ejemplo si llamamos mito o supersticiones a los milagros de Las Sagradas Escrituras podríamos decir que el nacimiento virginal de Jesús es solo una historia mitificada quitando así toda deidad a Jesús como hijo de Dios.

    Es más fácil hoy en día querer abrazar esta llamada teología liberal y decir cosas tales como que se debe reinterpretar la Biblia, porque sin duda levantar la voz y denunciar el pecado es cada vez más atemorizante para muchos. Los grupos y las presiones sociales ejercen mas temor a quienes gozan del respaldo del Consolador. La valentía de a poco está huyendo de los púlpitos, los sermones se cambian por discursos llenos de emociones y una falsa esperanza en el aquí y ahora. Hoy tienden a disfrazar el amor con consentimientos de vidas pecaminosas, prefieren acomodarse con el mundo que agradar a Dios, lo que nos lleva a una pregunta ¿es eso a lo que el predicador ha sido llamado?.

    Sin duda existen minorías que deben de ser atendidas, pero no hay mejor manera de decirle te amo a alguien que presentarle un evangelio con las verdaderas consecuencias eternas que se promulgan en la misma Biblia. ¡Amemos a la gente como Cristo la amó! ¡Por su puesto! Sin embargo, ello no conlleva a que por excusa del amor se deban torcer las verdades bíblicas o por el deseo de tener asientos llenos los domingos debamos de establecer una especie de danza con el pecado.

Es inimaginable pensar en Juan el Bautista diciendo hay que establecer una reinterpretación de las escrituras para que el rey no se ofenda por su pecadito. Tampoco se puede imaginar a Pablo diciendo, es que con todo el conocimiento que poseo creo que la Biblia está mal. O que diga que se debe aceptar el pecado dentro de las congregaciones, o quizás diciendo dejemos que en Corinto se siga permitiendo la ¨prostitución santa¨ a lo mejor se convierten y se hacen hermanitas.

    No amigos, hacer teología no es algo sencillo, pero tampoco sin importancia, es algo muy serio, y para valientes. Para muchas personas la única Biblia que leen es lo que somos nosotros, tampoco se trata de juzgar y condenar, ese no es nuestro trabajo, ya vendrá el Juez que por sobre todo y todos y llamara a su iglesia y pedirá cuentas a sus mensajeros ruego a Dios que ninguno que levante su voz desde un púlpito tenga que dar cuentas como lo describe Apocalipsis y las 7 iglesias.

    Dios permita que este tiempo de gracia sea para hablar claro, preciso y conciso sobre temas que deben de ser tratados a través de lo que ya está escrito y permanecerá eternamente y para siempre, no llames a lo malo bueno ni a lo bueno malo Isaías 5:20 el pecado no necesita se justificado a través de una reinterpretación.

    Por tanto, la mejor interpretación bíblica que se puede hacer es llamar al pecado por su nombre y la mejor manera de amar a las personas es decirles con firmeza, pero con amor y cuidado pero sin mentiras ni engaños que Cristo un día juzgará cada una de nuestras palabras y actos, recordemos siempre que el convencimiento de pecado es trabajo único de El Espíritu Santo el nuestro es levantar la voz. Por tanto la Biblia no necesita ser ¨reinterpretada¨ para acomodarla a la cultura, sino bien interpretada, hacerlo con valentía y amor, con fuerza y sabiduría nos llevará a promulgar el verdadero amor que será siempre decir la verdad y lo correcto sin miedos o tapujos.

Cristian Peña V.  



Comentarios

Entradas más populares de este blog

El Celo: Una Pasión Bíblica y Su Impacto en la Vida Cristiana: Un corto Ensayo Exegético y Argumentativo

El celo es una emoción poderosa que puede manifestarse de maneras muy diferentes según su origen y motivación.  La Escritura presenta el celo como una característica que puede ser tanto destructiva y pecaminosa como santa y edificante.  A través de este corto ensayo, exploraremos las diversas facetas del celo a la luz de las Escrituras y la Confesión Bautista de Fe de 1689, diferenciando entre el celo humano y el celo de Dios, y analizando su transformación en la vida cristiana. El Celo Humano: Una Pasión Ambivalente El celo humano, derivado de la naturaleza pecaminosa, puede ser una fuerza destructiva o un fervor mal orientado. Celo Destructivo y Egoísta El pecado en el hombre caído distorsiona el celo, convirtiéndolo en envidia y divisiones. Proverbios 14:30 lo describe como "carcoma de los huesos", lo que se evidencia en historias como la de Caín (Gn. 4:5-8). Este celo es también una fuente de conflicto dentro de la iglesia (1 Co. 3:3; Stg. 3:14-16). La Confesión de Fe de ...

Por qué los cristianos no declaramos ni decretamos: Una defensa bíblica

En los últimos años, muchas iglesias han adoptado la práctica de "declarar" y "decretar" bendiciones, sanidades y situaciones favorables en la vida de los creyentes. Frases como "declaro prosperidad sobre mi vida" o "decreto sanidad en el nombre de Jesús" se han vuelto comunes en ciertos círculos cristianos. Sin embargo, es necesario preguntarnos: ¿tienen estas prácticas una base bíblica? ¿O estamos ante una forma de espiritualidad que se acerca peligrosamente a la mística esotérica y la brujería? En este artículo, analizaremos por qué los cristianos no debemos "declarar" ni "decretar" y cómo estas prácticas se desvían de la verdadera enseñanza bíblica. Esta idea se popularizó aún más con la influencia de libros como El Secreto , de Rhonda Byrne, que promueven la llamada "ley de la atracción". Según esta enseñanza, el universo responde a nuestros pensamientos y palabras, atrayendo cosas buenas o malas según lo que de...

El verdadero sentido.

  El teólogo J.I. Packer objetó:  "La búsqueda del 'consuelo' en el sentido moderno es sentimental e irreal y busca la propia satisfacción, y el concepto religioso de que se acude a la iglesia en busca de consuelo en este sentido no es cristianismo" (Packer, 1997, p. 292). Hoy en día, muchas personas asisten a la iglesia solamente para solucionar algún problema de índole físico, sentimental o psicológico: la muerte de un familiar, una enfermedad o un conflicto matrimonial. Una vez resuelto el problema, se apartan de la iglesia. El problema radica en que las personas se enfocan en lo terrenal y temporal, en lugar de enfocarse en lo celestial y eterno. La exhortación central del cristianismo es el arrepentimiento de los pecados. Sin arrepentimiento, no hay salvación. Si la iglesia se enfoca únicamente en solucionar los problemas temporales de la congregación sin exhortar al arrepentimiento, entonces no está predicando el evangelio. Si no nos apartamos de nuestros malos ...