Durante años, el evangelio de la prosperidad presentó una forma evidente y rudimentaria de antropocentrismo: Dios era anunciado principalmente como el medio para alcanzar bienestar, éxito, salud y realización personal. Sin embargo, aquel discurso parece haber perdido parte de su fuerza. Muchas de sus frases más conocidas ya generan rechazo. Pero esto no significa necesariamente que su fundamento haya desaparecido. Quizás solamente se ha vuelto más elaborado. Mi impresión es que estamos observando el surgimiento de una especie de mensaje posprosperidad : más sobrio, mejor estructurado, aparentemente más bíblico y con un vocabulario más cristiano, pero todavía profundamente centrado en el hombre. En este punto encuentro un paralelismo con Friedrich Schleiermacher. Él no eliminó las palabras cristianas; conservó términos como fe, Cristo, salvación y religión, pero desplazó su significado hacia la experiencia, la conciencia y el sentimiento humano. La terminología permaneció, pero el centr...
En los últimos años, muchas iglesias han adoptado la práctica de "declarar" y "decretar" bendiciones, sanidades y situaciones favorables en la vida de los creyentes. Frases como "declaro prosperidad sobre mi vida" o "decreto sanidad en el nombre de Jesús" se han vuelto comunes en ciertos círculos cristianos. Sin embargo, es necesario preguntarnos: ¿tienen estas prácticas una base bíblica? ¿O estamos ante una forma de espiritualidad que se acerca peligrosamente a la mística esotérica y la brujería? En este artículo, analizaremos por qué los cristianos no debemos "declarar" ni "decretar" y cómo estas prácticas se desvían de la verdadera enseñanza bíblica. Esta idea se popularizó aún más con la influencia de libros como El Secreto , de Rhonda Byrne, que promueven la llamada "ley de la atracción". Según esta enseñanza, el universo responde a nuestros pensamientos y palabras, atrayendo cosas buenas o malas según lo que de...