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8 preguntas sobre la oración que probablemente has estado demasiado avergonzado para hacer‬‬



 


¿Alguna vez has tenido una pregunta acerca de la oración que parecía tan evidente (al menos para todos los demás) de la cual no te atreverías a buscar una respuesta? Si es así, no estás solo. En algún momento de su viaje espiritual, todo cristiano ha tenido preguntas acerca de la oración. Nunca debemos sentir vergüenza por las preguntas sinceras que tenemos acerca de la oración, estas nos proporcionan una razón para buscar en la Escritura, para obtener conocimiento sobre Dios y para hacerle a creyentes conocedores estas preguntas que tenemos sobre la comunicación con Dios.

Aquí están algunos ejemplos de preguntas que quizás (como yo) han tenido acerca de la oración, y que (también como yo) se han sentido demasiado avergonzados para preguntar:

¿Qué es exactamente la oración?

La oración es un encuentro con Dios iniciado por Dios, en el que humildemente nos comunicamos con el Señor y le adoramos, confesamos nuestros pecados y transgresiones, y le pedimos que llene nuestras necesidades y los deseos de nuestro corazón.

¿Tengo que ponerme de rodillas o cerrar los ojos para orar?

Cuando miramos la Biblia, nos encontramos con el pueblo de Dios involucrado en una variedad de posiciones cuando oran. No hay una posición Bíblica requerida para la oración. Sin embargo, ciertas posturas pueden ser herramientas útiles para la oración, ya que nos ayudan a expresar reverencia y humildad cuando nos encontramos con Dios.

¿Estamos obligados a orar?

Sí, la Escritura nos manda a orar (1 Samuel 12:23; 1 Tesalonicenses 5:17; Lucas 18:1). Como dice Tim Keller , “Fracasar en la oración. . . no es solo romper una regla: es un fracaso en tratar a Dios como Dios”.

¿Debemos orar al Padre, al Hijo, o al Espíritu Santo?

Toda oración debe ser dirigida a nuestro Dios Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo. La Biblia enseña que podemos orar a uno o a los tres, porque los tres son uno. Oración a uno de los miembros de la Trinidad es oración a todos.  En las Escrituras encontramos ejemplos de creyentes que oran al Padre (Salmo 5:2) y al Hijo (Hechos 7:59). Sin embargo, nunca vemos una instancia en la Biblia donde cualquier persona ore al Espíritu Santo. ¿Por qué es eso? Debido a que el Espíritu Santo no da testimonio a sí mismo, sino al Hijo (Juan 15:26). Sin embargo, debido a que el Espíritu Santo es Dios, podemos orar directamente al Espíritu.

¿Hay oraciones que Dios se niega a escuchar?

Sí, hay al menos una docena de tipos de oración que Dios se niega a escuchar, como oraciones de los adoradores de ídolos (Ezequiel 8:18) peticiones de oración hechas por aquellos que dudan de Dios ( Santiago 1: 6-7) y peticiones de oración hechas por los que niegan prestar atención a la ley de Dios (Proverbios 28: 9, Zacarías 7: 11-13).

¿Es aceptable orar repetidamente por la misma cosa?

Sí. De hecho, siempre y cuando por lo que estés orando esté dentro de la voluntad de Dios, eres animado por la Escritura a llevar repetidamente en oración tu petición (Lucas 18: 1-7 ; Lucas 11: 5-12).

¿Qué significa orar en el nombre de Jesús?

En Juan 14:13-14, Jesús nos enseña a orar en su Nombre: “Y todo lo que pidan en Mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si Me piden algo en Mi nombre, Yo lo haré”.  El simplemente añadir las palabras “en el nombre de Jesús” a nuestra oración no tiene ningún efecto especial. Jesús no nos está dando una fórmula mágica que va a obligar a Dios a responder a nuestras oraciones. Lo que orar en el nombre de Jesús significa es que estás orando con la autoridad del Hijo y pidiéndole a Dios el Padre que actúe sobre nuestras oraciones porque venimos en el nombre de Jesús. Orar en el nombre de Jesús significa lo mismo que orar conforme a la voluntad de Dios .

¿Qué es la oración de intercesión?

La intercesión es el acto de intervenir en nombre de alguien que está en dificultades o problemas, suplicando o pidiendo por su caso. La oración de intercesión es simplemente el acto de orar, intercediendo a Dios, en nombre de alguien que no seas tú mismo. Así como Jesús oró por sus discípulos y otros creyentes (Juan 17: 6-25) la Escritura deja claro que todos los cristianos deben orar por los demás.



Por Joe Carter.
Publicado originalmente para The Gospel Coalition. Traducido por Patricia Namnún.

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