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¿ Los cristianos debemos de esperar la construcción de un tercer templo como señal?

 


    En este texto se aborda la cuestión de si un creyente cristiano debe o no esperar la construcción de un Tercer Templo en el moderno Estado de Israel. 

    Para ello, a continuación se presentan once razones basadas en la Biblia que sugieren que el Templo como estructura física ya no es relevante para la fe cristiana, por las cuales un creyente cristiano no debe esperar la construcción de un Tercer Templo en el moderno Estado de Israel. (Se asume que el lector está familiarizado con la Biblia).

1.       Jesús es el Nuevo Templo. El evangelio de Juan 1 menciona que Él puso su "tabernáculo". 

2.       El sistema sacrificial fue abolido por el Nuevo Pacto. 

3.       Cristo limpió el templo, lo que simbolizó su desaparición. Él mismo dijo que "uno mayor que el templo está aquí" en Mateo 12. 

4.       Cristo le dijo a la samaritana que el camino para llegar a YHVH era a través de Él, no a través del templo ni del monte de los samaritanos. Esto se encuentra en el evangelio de Juan 4. 

5.       Cristo rasgó el velo del templo con su sacrificio, lo que simbolizó su destrucción inminente y el acceso directo a Dios. La Epístola a los Hebreos 10:20 dice: "Esto es el velo de su cuerpo". 

6.      No hay un texto directo en el Nuevo Testamento que diga que se construirá un tercer templo. Incluso los rabinos debatieron durante el Segundo Templo si el templo perfecto vendría del cielo. Efectivamente, el libro del Apocalipsis dice que la Nueva Jerusalén descenderá del cielo, como también lo menciona el libro de Esdras 4. Si la Nueva Jerusalén desciende del cielo, entonces el templo también. Esto se puede ver claramente en el libro del Apocalipsis, donde Juan el Revelador dice: "Ya no hay necesidad de templo". 

7.        Cuando Pablo habla sobre los judíos en Romanos 9-11, no menciona el templo ni los sacrificios. En cambio, se enfoca en el sacrificio perfecto de Jesús, como se menciona en Juan 1:29. 

8.       Volver al sistema de sacrificios es negar la perfección de Cristo, como se menciona en las Epístolas a los Hebreos 8-10. 

9.       No hay necesidad de restaurar el templo físico, ya que el cuerpo de Cristo es el verdadero templo. Esto se menciona en la Primera Epístola a los Corintios 3.

10.   Dios destruyó el templo en el año 70 d.C., cumpliendo así la profecía de Cristo. Esto se encuentra en Mateo 24. 

11.   Cristo es el Nuevo Templo, y nosotros somos los edificadores. Esto se menciona en la Epístola a los Efesios 2:20.

    Para finalizar, desde la óptica de la teología del pacto, la construcción de un Tercer Templo en el moderno Estado de Israel no es necesaria ni relevante para la fe cristiana. 

    En primer lugar, se puede argumentar que el Nuevo Pacto que Jesús estableció con su muerte y resurrección reemplazó el sistema sacrificial del Antiguo Pacto, incluyendo la necesidad de un Templo físico. Esto se refleja en la afirmación de que Jesús es el Nuevo Templo en Juan 1, y en la idea de que el acceso directo a Dios está disponible a través de Cristo, no a través del Templo físico, como se explica en Hebreos 10.

    En segundo punto, se puede argumentar que la construcción de un Tercer Templo iría en contra de la perfección y suficiencia de Cristo, tal como se expresa en Hebreos 8-10. Regresar a un sistema de sacrificios y a un Templo físico sería negar la obra perfecta de Cristo y su rol como mediador del Nuevo Pacto.

    Desde la perspectiva de la teología del pacto, el enfoque está en la continuidad de la salvación y la relación de Dios con su pueblo a lo largo del tiempo. Por lo tanto, se puede argumentar que la idea de un Templo físico se ha vuelto irrelevante en la era del Nuevo Pacto y que la creencia en la necesidad de un Tercer Templo en el moderno Estado de Israel es más un asunto político que teológico, a esta postura generalmente se la conoce como "antitemplarismo" o "no-templarismo"

    En resumen, la teología del pacto sostiene que la construcción de un Tercer Templo no es necesaria ni relevante para la fe cristiana, y que el enfoque debe estar en la obra perfecta de Cristo como mediador del Nuevo Pacto. Esto se basa en una exégesis y hermenéutica cuidadosa de las Escrituras, que enfatiza la continuidad de la salvación y la relación de Dios con su pueblo a lo largo del tiempo.

    Por lo tanto, podemos concluir y sostener enfáticamente que las posturas escatológicas que sostienen que la construcción de un nuevo templo están erradas, como lo hacen el dispesacionalismo, el preterismo parcial, o algunas alas de los Bautistas posmodernos, y la gran mayoría de Pentecostales.

    Además, se debe enfatizar en la continuidad entre la Antigua y la Nueva Alianza, por lo que el templo físico fue una sombra de la realidad espiritual que se encuentra en Cristo y en la iglesia. En este sentido, la construcción de un nuevo templo no es necesaria para la consumación del plan de Dios en la historia.

    La necesidad de un templo físico como señal de la venida de Cristo no es necesaria para la consumación del plan de Dios en la historia. En cambio, se debe enfatizar si la suficiencia de la obra de Cristo en la cruz y la continuidad entre la Antigua y la Nueva Alianza.

    Como creyentes cristianos, podemos descansar nuestra fe está en Cristo y en su sacrificio perfecto en la cruz. Debemos centrarnos en Él como el único camino hacia Dios y no en la construcción de un tercer templo en Jerusalén. La obra de Cristo en la cruz nos da acceso directo a Dios, y no necesitamos de un templo físico para adorarlo. Además, restaurar el sistema sacrificial es negar la eficacia del sacrificio perfecto de Cristo.



Cristian Peña V.



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