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Recuperando la importancia de los estudios bíblicos.




    Es cierto en muchas congregaciones se ha perdido la práctica de los estudios bíblicos en la actualidad. Personalmente, esto me entristece, ya que en mis inicios, antes de buscar otros espacios para estudiar siempre consideré esos encuentros semanales como una oportunidad para nutrirme aún más de las Sagradas Escrituras. Sin embargo, con el tiempo, he comprendido que estos estudios son fundamentales en la vida y crecimiento del creyente A  continuación, me gustaría compartir algunas reflexiones sobre este tema.

    En primer lugar, debemos reconocer que el estudio de la Palabra de Dios es esencial para nuestro crecimiento espiritual y nuestro conocimiento de Dios. La Biblia misma nos exhorta a estudiar y meditar en sus enseñanzas. En el Salmo 1:2, se nos dice: "Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche”. También en 2 Timoteo 2:15, el apóstol Pablo instruye a su discípulo Timoteo diciendo: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad".

       Además, la Palabra de Dios nos ayuda a discernir la verdad y evitar ser llevados por enseñanzas falsas o erróneas. En Hebreos 4:12, se nos dice: "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón". A través del estudio bíblico, podemos crecer en nuestro conocimiento de la verdad y ser capaces de distinguir lo que es genuino de lo que no lo es.

    Por lo que el estudio bíblico nos permite conocer la voluntad de Dios, entender quién es Él y cómo debemos vivir en obediencia a sus mandamientos. También nos ayuda a discernir la verdad y a evitar ser engañados por enseñanzas falsas.

    Como Bautistas y al mirar nuestra rica historia de la Iglesia Reformada, vemos el énfasis que se le ha dado al estudio de las Escrituras. Teólogos históricos reformados como Juan Calvino, Martín Lutero y John Knox, entre otros, dedicaron sus vidas al estudio profundo de la Palabra de Dios y a la enseñanza de su contenido a las congregaciones. Estos hombres entendieron la importancia de la enseñanza bíblica sólida para edificar y fortalecer a la Iglesia.

Charles Spurgeon dijo una vez "La Biblia es un tesoro infinito que debemos explorar diligentemente en comunión con otros creyentes, ya que en el estudio conjunto de las Escrituras encontramos una luz que nos guía hacia una comprensión más profunda de Dios y su voluntad para nuestras vidas." 

    Es triste ver que algunas congregaciones hayan dejado de lado los estudios bíblicos, ya sea por falta de interés, prioridades mal enfocadas o incluso por una superficialidad en el conocimiento de las Escrituras. Sin embargo, no debemos desanimarnos ni seguir ese camino. Al contrario, debemos buscar restaurar ese lugar central de la enseñanzas.

    Es responsabilidad de los líderes y miembros de la congregación promover y participar activamente en los estudios bíblicos. El apóstol Pablo, en su carta a los Efesios, nos insta a que los pastores y maestros sean equipados para la obra del ministerio, "hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios" (Efesios 4:11-13). Esta unidad de fe y conocimiento solo se logra a través de una enseñanza bíblica sólida y constante.

    Uno de los efectos que se suele notar es que cuando un líder deja de capacitarse seriamente en el estudio de las Sagradas Escrituras, bebe de todo tipo de doctrinas, abre las puertas a todo tipo de ideologías, su medida dejo de ser la Biblia si no las sillas de su congregación. Además, y lógicamente, no conviene una congregación que se esté capacitando bíblicamente, ya que cuestionara esas influencias. Las reuniones antes llamadas estudios bíblicos toman nombres distintos, se acoplan a la necesidad de la audiencia, se deja de llamar al pecado por su nombre, se dice cualquier cosa porque a toda costa se disfraza con un momento ¨ ameno ¨ lo que debería ser un tiempo sagrado para todas las congregaciones. 

    Para finalizar muchos argumentan que las reuniones de estudios biblicos tienen poca aistencia, pero esto es solo el efecto de que los mismos se vuelven canasados, poco atractivos, y lamentablemente muchas veces la persona que esta desarrollando la enseñanza conoce muy poco o nada del tema.

    Para Superar el aburrimiento en los estudios bíblicos requiere un mayor conocimiento y comprensión del tema, lo que implica un esfuerzo personal y una búsqueda constante de recursos y guías de estudio. Al invertir tiempo y energía en aprender más acerca de la Palabra de Dios, podemos encontrar un mayor disfrute y beneficio espiritual en los estudios bíblicos.

    También es importante tener en cuenta que es necesario mantener una base doctrinal sólida, lo cual implica abrazar firmemente el credo y la confesión de fe de la denominación. Sin embargo, a veces se ve como un obstáculo, ya que se piensa erróneamente que al ser más abiertos a otras doctrinas o dogmas se podrán llenar las sillas vacías. Lo cual a la larga es una falacia, debido a que pierde mucho peso teologico el estudio biblico ya que es necesario abrir una abanico de opciones y sin duda muchas veces se tendra problemas al momento de explicar una postura que se contrapone en algun sentido al de otra denominacion.

    Además de las enseñanzas bíblicas en sí, los estudios bíblicos fomentan la comunión y el compañerismo entre los creyentes. Nos permiten compartir nuestras experiencias, inquietudes y oraciones, fortaleciendo así los lazos de amor y apoyo mutuo. En Hechos 2:42, leemos acerca de la iglesia primitiva que se reunía diligentemente para estudiar las enseñanzas apostólicas. El versículo dice: "Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones". Aquí vemos que la comunión entre los creyentes y el estudio de la Palabra de Dios eran prácticas fundamentales en la vida de la iglesia.

Cuando nos congregamos para estudiar la Biblia en comunidad, tenemos la oportunidad de aprender de los demás, compartir perspectivas y enriquecernos mutuamente. Además, estos encuentros nos brindan un espacio seguro para hacer preguntas, buscar respuestas y crecer juntos en nuestro conocimiento y entendimiento de las Escrituras. Además de fortalecer la unidad y el compañerismo, los estudios bíblicos nos permiten aplicar las verdades bíblicas a nuestras vidas diarias. A través de la discusión y reflexión conjunta, podemos entender cómo vivir en obediencia a los mandamientos de Dios y enfrentar los desafíos de la vida desde una perspectiva bíblica.

¿ Opina usted que estudios serios de la Palabra de Dios son necesarios? 



Cristian Peña 




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