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¿Es el amor principalmente un sentimiento, una elección consciente o quizás una combinación de ambas?



El amor, un pilar fundamental de la existencia humana, ha sido objeto de profunda reflexión a lo largo de la historia. Hace algunos años era común mencionar y también en mi propio entendimiento, consideraba el amor principalmente como una decisión. Sin embargo, a través de un estudio más profundo de la palabra de Dios, he llegado a comprender que el amor es mucho más complejo que una simple elección personal.

Este tema nos conduce a una reflexión aún más profunda: ¿Es el amor principalmente un sentimiento, una elección consciente o quizás una combinación de ambas? Estas cuestiones han sido objeto de debate en la teología y la filosofía. 

Aquí analizaremos estas perspectivas y si es posible juntos descubriremos cómo la teología puede enriquecer nuestra comprensión de este asunto crucial.

 El Amor como Sentimiento

Es innegable que el amor involucra emociones profundas. La Biblia está repleta de referencias a emociones relacionadas con el amor. Por ejemplo, 1 Juan 4:8 nos dice que "Dios es amor", implicando que el amor es una parte inherente de la naturaleza divina. La alegría, la compasión y el afecto que experimentamos cuando amamos a otros son manifestaciones evidentes de estas emociones intensas relacionadas con el amor.

La palabra “sentimiento” se origina, en el latín, del término "sentiré", que significa “percibir” o "experimentar". A lo largo de su evolución en lenguas romances como el español, “sentimiento” ha llegado a representar la capacidad humana de experimentar emociones y sensaciones, convirtiéndose en un término fundamental para describir las experiencias internas y subjetivas que enriquecen nuestra vida emocional y espiritual.

La Biblia, en su totalidad, subraya la idea de que el amor involucra emociones profundas. En Lucas 24:32, se menciona cómo nuestros corazones arden con amor al escuchar la Palabra de Dios. 1 Juan 4:7 nos insta a amarnos unos a otros, ya que el amor proviene de Dios. Además, Romanos 12:10 nos exhorta a amarnos con un amor fraternal entrañable, lo que implica un aspecto emocional.


 El Amor como Elección Consciente

Sin embargo, el amor también implica una elección consciente de amar, independientemente de las circunstancias o las emociones momentáneas. La Biblia nos llama repetidamente a tomar decisiones activas de amor. Jesús nos insta a amar incluso a nuestros enemigos en Mateo 5:44, lo que claramente implica una elección consciente de mostrar amor, incluso cuando nuestras emociones nos instan a lo contrario. 

Por tanto, el amor es una elección consciente que va más allá de las emociones cambiantes. La decisión de amar a pesar de las dificultades es un aspecto fundamental del amor maduro y duradero. La Escritura nos solo nos llama a amar incluso a nuestros enemigos, si no que va mucho más allá, no insta a perdonar repetidamente. Efesios 4:32 el amo bíblico exige sine qua non a ser bondadosos y a perdonarnos mutuamente, lo que requiere una acción consciente y decidida.

Textos como Efesios 4:2, 1 Corintios 13:4-5, Colosenses 3:12-14, Lucas 6:27-28, Romanos 12:21 Resaltan la importancia de tomar decisiones conscientes de amar y mostrar amor, incluso cuando las emociones puedan ser desafiantes o cambiantes.


 El Amor como Ambas Cosas

La complejidad del amor no puede ser encasillada en una sola característica, ya sea emocional o intelectual. Podemos afirmar con confianza que la perspectiva más completa es que el amor es tanto un sentimiento como una decisión consciente. Los sentimientos pueden considerarse como el primer destello que nos lleva a amar a alguien, pero el amor maduro y duradero exige una elección constante de mantener ese amor, incluso cuando las emociones fluctúan.

Es esencial destacar que el amor verdadero no se enfoca primero en los defectos del otro, sino que comienza con una introspección humilde de uno mismo. Esta humildad nos permite no solo vernos a nosotros mismos con claridad, sino también mirar al otro con comprensión y empatía, recordándonos que somos igual de imperfectos o incluso más que nuestro prójimo.

Por lo tanto, el amor es una combinación de sentimientos profundos y elecciones conscientes que se juntan entre sí para enriquecer nuestras vidas y relaciones, pero eso sí, siempre siguiendo el ejemplo de amor incondicional que Dios nos brinda.


Conclusión

Como hemos, visto, la exploración del amor desde una perspectiva bíblica nos revela su riqueza y complejidad. Hemos observado que el amor, en su esencia, involucra emociones profundas que son inherentes a nuestra naturaleza humana, y están respaldadas por numerosas referencias bíblicas que nos muestran cómo el amor es una parte fundamental de la relación con Dios y con nuestros semejantes.

Y, por otro lado, hemos destacado que el amor también implica una elección consciente. La Biblia nos insta a tomar decisiones activas de amor, incluso cuando las circunstancias o las emociones nos desafían. Esto es lo que llamamos un amor maduro que tiene grandiosas posibilidades de ser duradero.

Por lo que podemos ser enfático es señalar que tanto la dimensión sentimental e intelectual juegan un papel importante en el amor, tanto la una como la otra enriquecerán mutuamente.

Como seres humanos, somos llamados a experimentar el amor en toda su plenitud, reconociendo que somos imperfectos y que el amor incondicional de Dios es nuestra meta y objetivo a emular. 

Entonces si el amor es una decisión, pero también un sentimiento que unidos provocan en el ser humano las más bellas y preciosas emociones.





Cristian Peña V.

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